De qué forma podemos complacer a nuestros clientes si siempre están que nos esperan para poder realizar una reunión adecuada.

Priorizar las reuniones en general.

De qué forma podemos complacer a nuestros clientes si siempre están que nos esperan para poder realizar una reunión adecuada.

Vivimos en una cultura de la urgencia, constantemente lanzando nuestra energía emocional en el último escándalo público. La mayoría de nosotros trabajamos en empresas en la que todo parece urgente. Devoluciones de llamadas, correos electrónicos y reuniones son hechas con pico de energía. ¿Qué tan rápido se puede esperar una respuesta a un correo electrónico o cambios en un informe?

Debido a esto, el priorizar es la habilidad más importante que una empresa puede poseer. El constante flujo de información procedente de las redes sociales, mensajes de correo electrónico, los clientes, la publicidad, etc. Esto hace que sea difícil de descifrar lo que es importante, lo que abandonar y lo que debe trabajar ahora. ¿Se puede incluso añadir el gran número de pequeñas decisiones que tomas cada día? La urgencia es un gran motivador, pero una endeble. El problema con la urgencia es que nadie puede recordar lo que es realmente importante, así que pasar mucho tiempo y energía en actividades que no tienen importancia.

El proceso para averiguar qué es lo importante en realidad es sólo una simple serie de preguntas:

¿Realmente tengo que hacer esto ahora?
Si es así, ¿es “lo más importante”?
Si no, ¿dónde encaja en relación con las otras tareas?
¿Alguien está esperando en mí para esto?
Si es así, ¿cuándo lo necesitan?
El hecho de trabajar / no trabajar en esto ahora ¿tiene consecuencias a largo plazo?

La mayoría de personas coloca cada tarea en una lista mientras que van apareciendo; aunque la mejor forma de desarrollar estas tareas es saber priorizar cuál debe de ser la primera en ejecutar.

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